Si me permiten, me presento.
Nací en Bayamón en una casa que ya no existe. De allí nos mudamos a una urbanización rodeada de piñas y caña de azúcar. De allí nos fuimos rápidamente dejando atrás a mi primer amigo, Víctor, a quien nunca volví a ver. Yo tenía 3 años y pensaba que era la mamá de mi hermano de 2 (*) y que el cielo quedaba en el techo de mi casa. La próxima casa en que vivimos quedaba en el medio del pueblo, pero tampoco existe. Recuerdo que dormía en una cama de pilares oscuros y mosquitero. La puerta de mi habitación comunicaba al patio interior de la casa y dormía con mi prima que había regresado de New York. De allí nos mudamos a otra casa en la misma calle. También la tumbaron. Como ven la Compañía Demolición de Recuerdos se había instalado en Bayamón. Queda la iglesia donde podía ver y escuchar lo más cercano al arte que había en el pueblo- música sacra, santos muy grandes tallados en madera, pintados de colores o vírgenes vestidas como reinas. Las historias de la Biblia podían llenar toda mi fantasía. Las niñas no podían hacer muchas cosas hace 50 años. Las niñas no gritan, no dicen malas palabras, no andan sueltas por la calle, no corren patines, no se bañan en la lluvia, no tienen novio, no usan ropa descarada, ayudan en la casa, se levantan temprano, rezan a la virgen. Mi abuela Fidela vivía con nosotros. Ella fumaba cigarrillos sin filtro, y bebía brandi para combatir la baja presión, pensaba que yo era una mosca muerta y que a mi mamá no le iba a ir muy bien conmigo porque no era muy fácil reducirme a la obediencia. Pero ella tenía uno de los escasos, contados, reducidos, libros que había en la casa. Un libro grande de páginas casi sueltas con imágenes del cielo, el infierno y el purgatorio, el diablo y los ángeles buenos, los planetas y los animales. Tal vez allí ví por primera vez a Adán y a Eva y Dios Padre volando por los aires con su barba blanca.
Supongo que no sabía leer porque no recuerdo lo que decía. Las imágenes suenan a Génesis. Pero era un libro, el primero, el arquetipo, el recuerdo contra el cual se armaron los que hice después. Cuanto me hubiese gustado ser una adolescente con biblioteca pero no fue así. Tener a Moby Dick y a Alicia y al Quijote. Hubiese leído sin parar. Como a mis diez años mi papá leía algunas novelas raras en inglés. Las guardaba en una caja de cartón debajo de una escalera y comencé a leerlas un poco furtivamente. Nadie se preocupó porque yo revisara esos libros en inglés. No se suponía que fuera bilingüe aún. Nada me escandalizaba. Se parecían muchísimo a la vida que intuía entre las conversaciones de adultos y los chismes del vecindario. A esa edad dibujaba en una pizarra. Alfonso Arana comenzó a dar clases de dibujo en el pueblo y mi papá me matriculó, pero el día que nos llevó a dibujar el río Bayamón, mi mamá se escandalizó con aquello de que el maestro nos había llevado al río y nunca más.
Volvía estudiar arte cuando llegué a las Universidad. Tenía 18 años. (*)Tomé la decisión sin que nadie me indujera, sólo por un impulso muy fuerte y en contra de la voluntad de mis padres. El precio fue alto, pero desde entonces aprendí a escuchar aquella voz que me hacía sentir muy incómoda si no la seguía. Leía muchos libros entonces, pero nunca soñé que iba a desentrañar sus secretos.
Mi maestro de grabado que era Torres Martinó(*), nos decía que los grabadores teníamos que hacer muchas cosas- desde un pequeño ex libris, un cartel, una carátula de disco, un mural, un libro. Los grabadores hacen libros y fuimos a la Casa del Libro y allí me di cuenta de que esta cosa tan nueva en PR hace 50 años, era muy antigua. El otro día en una conversación con Arcadio Díaz Quiñónez nos preguntaba qué cosa tenía el grabado que siendo una arte tan antiguo los artistas lo querían practicar y le dedicaban su tiempo y su energía. Y Picasso hizo más de 2000 grabados, y Matisse entre 1906 y 1954 hizo mas de 800 grabados incluyendo 38 proyectos de libros y Goya que andaba por allá con la Duquesa de Alba y hacía retratos del rey tenía una prensa de madera y hasta hizo litografías y a Kathe Kolwitz(*) la protegían en medio de la 2da guerra para que siguiera haciendo esas imágenes de gente luchando con la muerte y el dolor. Hoy día se proclama la muerte del grabado, como en el pasado se proclamó la muerte de la pintura, la muerte de Dios. Y hoy vemos un renacimiento detrás del otro.
Un buen día me pregunté qué es un libro, cómo se hace, y me fui a hablar con Irene Delano(*) que me habló de las partes del libro y con Lorenzo Homar que me anunció la existencia de una cosa llamada tipografía(*) y conocí a una mujer joven muy flaca que había estudiado todo sobre los libros y que tenía una imprenta diminuta en Rio Piedras llamada Imprenta Chica. La tal Imprenta Chica era en verdad un zaguancito, pero allí estaba la prensa más antigua de Puerto Rico, la Coisne Mecanicien que hoy se pudre en La Casa del Libro. Ida Nieves(*) levantó mi primera tipografía, la del portafolio de Los Animales Interiores que realicé entre 1973-1976. Yo no tenía manera de reflexionar como ahora sobre qué cosa era un portafolio. Para saber solo tenía que abrir los ojos y mirar lo que hacían los demás.
Los portafolios más importantes en aquel momento en que yo comenzaba eran:
1954-Las Plenas- Lorenzo Homar, Rafael Tufiño(*)
1954- El Café-Rafael Tufiño(*)
1969- Canción de Baquiné- José Alicea(*)
Por los Caminos de Día, José Antonio Torres Martinó(*)
1971- Tres Estrofas de Amor para una Soprano- Lorenzo Homar(*)
1971- Salmos- Antonio Martorell(*)
1976- Relatos de un Paisaje Asesinado-Wilfredo Chiesa-Joaquín Reyes-texto musical(*)
Portafolio
Una carpeta que contiene un grupo de estampas o grabados originales que por lo general están relacionados temáticamente y que han sido creados por uno más artistas. En ocasiones se elabora en torno a un texto, tiene una página titular y también un colofón.
Teresa Tió- Catálogo La Hoja Liberada: El Portafolio en la Gráfica Puertorriqueña Es decir que un porta folios o carpeta o suite podía haber desde una serie de grabados realizados por una persona, varias personas, sin tema o con un tema unificador.
¿Cómo pasamos del portafolio puertorriqueño al libro de artista?
¿Qué es un libro?
Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que encuadernadas, forman un volumen.
¿Qué es un libro de artista?
Betty Bright(No Longer Innocent: Book Art in America) lo define simplemente como un libro hecho por un artista. Para crearlo, el artista produce el libro o trabaja muy cerca de otras personas para darle forma a su visión. Cada parte del libro debe ser coherente con la intención del artista. A pesar de la sencillez de la definición es importante entender que existe todo un debate al respecto. Los artistas en su libertad han utilizado tanto las maneras tradicionales de realizar un libro como las menos tradicionales y además se han enamorado de la forma del libro y han hecho libros escultóricos, libros gigantescos, monoejemplares, se inventaron el libro objeto, los electrónicos y han trabajado desde todas las posibles maneras desde el trabajo utilizando tipografía levantada a mano (en la tradición inglesa del Fine Press ) hasta fotocopias. Cosidos o no, con o sin texto. Con o sin imágenes, utilizando la letra como imagen, en fin, no les puedo resumir aquí todas las opciones del libro de artista. Se habla de algunos trabajos o artistas que se consideran antecedentes:
William Blake,(1757-1827) grabador inglés que se invento un sistema de realizar su propia tipografía con una especie de relieve en cobre que parte de su trabajo en intaglio. Blake publicaba sus propios escritos William Morris (184-1896) Kelmscott Press, escritor, diseñador, pintor inglés parte de un movimiento (los pre-rafaelistas) que miró hacia el pasado en busca de lo que el consideraba su visión artística. Chaucer
Sus trabajos pueden verse en La Casa del Libro.
Stéphane Mallarmé Un Coup de Des(1914), As for the Book La letra es el elemento básico del libro y debe encontrar mobilidad y expansión y utilizaba la metáfora del la composición musical como inspiración para sus experimentos tipográficos Futuristas
La vanguardia rusa anterior a la revolución bolchevique, es decir, anterior a 1920
¿Pero qué hubo con Puerto Rico?
Los primeros portafolios realizados en Puerto Rico fueron:
La estampa puertorriqueña- 1951, CAP
Estampas de San Juan- 1953, CAP
Fueron carpetas de grabado en serigrafía y linóleo con un tema unificador. No tenían texto ni aspiraban a tener una secuencia. En 1954 se publicó el portafolio de Las Plenas de Rafael Tufiño y Lorenzo Homar en edición de 800 ejemplares impreso en una prensa Milhe propiedad de Luis Muñoz Lee, con la música de las plenas cortada en linóleo y la letra impresa en tipografía en rojo. Tenía una carpeta impresa en serigrafía según mi mejor recuerdo. Este portafolio tenía un tema unificador. En el mismo año Rafael Tufiño realiza el portafolios del Café-imágenes con un tema unificador en linóleo. A mi entender, estas carpetas no pretenden ser libros. El libro tiene su formato establecido hace muchos siglos. Yo me sospecho que la llegada de Elmer Adler a Puerto Rico y la fundación de la Casa del Libro en 195--- influye en la disposición de los artistas que la frecuentan, especialmente Lorenzo Homar. Yo nunca visite el taller de LH en esos años
Pero me consta que allí había por lo menos 2 o tres prensas. Creo que había un sultán, una Chandler & Price pequeña y un hand press o prensa antigua de mano, una Coisne Mecanicien o versión francesa de la prensa de hierro inglesa que había inventado Lord Stanhop. No me consta que hubiera un tórculo en el taller de serigrafía del ICP ubicado entonces detrás del Archivo Nacional donde se ubicó la primera Escuela de Artes Plásticas. Homar levanta tipografía en plomo, no sé donde lo aprende, pero en lo años 50 debe haber habido muchos prensistas en Puerto Rico que supieran trabajar en plomo porque era un modo de impresión común en el país. Con fuentes tipográficas que aún se conservan en la EAP, LH realiza el pequeño libro de Los Renegados con un cuento de Ricardo Alegría con tipografía de plomo levantada por José Rosa e impreso en la Chandler & Price. Los Renegados es un librito precioso, muy tradicional tomando en consideración que ya para los años 20 en Francia Mallarmé había realizado sus experimentos tipográficos. Homar se reservaría sus propios experimentos tipográficos para la serigrafía. Si uno observa detenidamente sus carteles se percata de que Homar diseña fuentes, yo lo escuché alguna vez decirlo con orgullo.
Homar hace el llamado portafolio Casals- “Tres estrofas de amor para una soprano” con texto poético de Tomás Blanco y música de Pablo Casals entre el 1971-1972. El formato es mayor que el de los portafolios realizados a la fecha con excepción tal vez de la Canción de Baquiné de José Alicea (-----). Este trabajo se realiza en serigrafía y la tipografía es una hermosa caligrafía impresa serigráficamente. Creo que con este trabajo LH obtiene un premio en la Bienal de Lubliana por el tratamiento a la técnica serigráfica, hasta entonces conocida como un medio comercial y artístico, pero que LH lleva a unos niveles de sofisticación muy altos. Aún así el portafolio Casals no tiene ambición de libro.
Yo opino que habrá que esperar un poco más, a la interrelación entre poetas y grabadores. No se cuando llegó Antonio Frasconi por primera vez a Puerto Rico, pero recuerdo haber visto sus libros que se vendían en La Casa del libro en la década del 70. Obviamente Frasconi se insertó en las tradiciones norteamericanas de artes del libro. Desde entonces AF fue mi modelo a seguir.
Yo diría que Antonio Martorell llega al libro de artista. Juega tanto con la forma que se asoma. La Rosa es un hermoso libro así como Las Máscaras. Pero el trabajo que sorprende por su voluntad de ser libro es el de Wilfredo Chiesa . Por alguna razón los más jóvenes, al estar tan alejados de la tradición del portafolios abordan el libro de artista con gran naturalidad- y así Raquel Quijano, Myriam Vázquez, Elsa Meléndez realizan trabajos sin asomo de relación con los portafolios como es mi caso y juegan libremente con el medio.
Comienzo en los años 70 con el portafolio de los Animales Interiores con texto de Palés Matos. Lo imprimo a cuchara, la tipografía de Ida Nieves se imprime en serigrafía en el taller de Roberto Tort. Después de esa carpeta nace Julián, mi primer hijo, muere mi papá y me divorcio por primera vez-todo junto en medio de esa carpeta, por eso todas esas imágenes de miedo, formas fetales, baquitas preñadas. Yo tenía 24 años y utilizaba el taller de artes gráficas de la Escuela de Arquitectura y estudiaba con Torres Martinó.
En 1979 Joserramón Meléndez me pide que haga para él un alfabeto para su libro “En Borges”. El libro lo diseña el mismo autor y solo queda el alfabeto como un pequeño portafolios con ganas de ser otra cosa. En 1981me voy a vivir a la RD en donde vivo 3 años. El pensamiento de hacer libros me persigue obsesivamente. Trato de encontrar allí algún equipo y consigo una pequeña prensa de prueba tipográfica, pero la tipografía aún no llegará mis manos. Al regresar a PR en e l984 me voy al taller de LH escuchar al viejo maestro que me inyecta con SU sueño que hago mío. El no necesitaba decirme mucho. Yo había estado esperando la oportunidad por muchos años. Con él aprendí tipografía, conocí a George Laws que me enseñó a imprimir en prensa, me fui a la Escuela Vocacional Bernardino Cordero Bernart de Ponce y allí estudio imprenta, voy a NY al Center for Book Arts y estudio impresión tipográfica y encuadernación y fundo en la Escuela de Artes Plásticas el Taller El Polvorín en donde hago Valle de Collores y el Cuaderno de un Retorno al País Natal.

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