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Dr. Daniel Manzano Aguila
Jueves 30 de julio de 2009, por
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El campo de investigación en los libros alternativos es el ideal, para que un alumno de cualquier nivel –licenciatura, maestría o doctorado-, así como un profesor, experimente, investigue y obtenga resultados innovadores en el arte y el diseño. La investigación en este campo es tan férti,l que puede interactuar al mismo tiempo (mediante un trabajo intra, inter y multidisciplinario o como se dice recientemente transdisciplinarios) con diversas disciplinas incluyendo las nuevas tecnologías y las nuevas formas de producción.
Es a través de la investigación y experimentación es como se abren nuevos horizontes, y nuevas posibilidades creativas como por ejemplo: El Libro Alternativo (de artista, objeto, híbrido, ilustrado o transitable). De ahí que artistas, editores y dueños de galerías entre otros interesados en este campo, se replantean constantemente las funciones que este tipo de producción artístico-visual, puede o debe tener.
Sin lugar a dudas , el objetivo principal de hacer arte radica en el mismo principio de comunicar; de ahí la intención de los artistas como Dieter Roth y Edward Rusha entre otros, quienes a partir de los años sesenta encontraron en el formato del libro un medio propicio para la experimentación y la sutil metamorfosis de cada aspecto que lo contiene, como un retorno a los orígenes de su conformación en esa actitud artesanal de fabricación, así como la selección, en cuanto a forma contenido y materiales.
El artista visual o el diseñador, al retomar el formato del libro y manipularlo, dándole nuevos valores a cada uno de los aspectos que lo conforman, ha transformado al libro en una obra de arte con un carácter propio, como una actitud necesaria frente a las constantes propuestas del arte contemporáneo. Así el arte nuevo de hacer libros ha provocado el surgimiento de este nuevo género de las artes visuales al que le hemos llamado: libro alternativo donde se alojan los libros de artista, objeto, híbrido y transitables.
Cabe mencionar que dentro de este título genérico de libros "alternativos"; "los otros libros", "propositivos" , o "no libros", se encuentran inagotables posibilidades plásticas, con o sin texto, que pueden abordar temas: políticos, económicos, sociales, psicológicos, religiosos, eróticos y todos aquellos que la mente pueda recrear de acuerdo a la experiencia existencial del individuo con el universo que lo rodea. De este modo el libro alternativo como un medio de expresión, se presenta como una necesidad de los artistas por desarrollarlo como un soporte en función de heraldo, ya que el creciente avance tecnológico y las cuantiosas ediciones y producciones de libros tradicionales cada vez más baratos –y ahora piratas-, lo ha convertido en algo cotidiano, desmaterializando su valor estético. En una actividad espontánea de nivel global, los artistas recrearon los libros utilizando la misma tecnología desmaterializadora (mimeógrafo, offset, fotocopia, seros, computadora, entre otras), para transformarlos en obras de arte.
El libro tradicional como lo conocemos actualmente, es el resultado de algunas simplificaciones que ha sufrido desde sus inicios, por lo regular, es el más común, se ciñe al contenido y no se plantea como una unidad, contiene páginas que le son ajenas y por lo regular la estructura interior no tiene ningún contacto o relación con la estructura exterior (la ilustración o el diseño de las portadas no dejan de ser solo eso para la mercadotecnia), y esta estructura seguramente contendrá un principio, un medio o mitad y un final.
Este es podemos decir el formato más común y corriente en la actualidad del libro que se conoce en el mundo occidental. Y libro alternativo, trasciende a los convencionalismos adjudicados al concepto más básico y tradicional del libro, reflejando el contenido en su diseño y en su forma, para concebirlo como una "forma autosuficiente" y un objeto hecho por su propia causa y no únicamente por la información que contiene. El artista en la producción de este tipo de objetos imagina y amalgama las múltiples posibilidades en el uso de técnicas y materiales, contemplando aquello en lo que en un futuro incierto de ideas o de proyectos definidos y estructurados, el libro podría convertirse.
Por otra parte los libros alternativos o "los otros libros" se plantean como una necesidad de transformar una realidad impuesta por la costumbre, presentándose como un campo ilimitado y fértil para alojar ideas, que pueden o no estar circunscritas a las reglas de redacción, estructurales, tipográficas, onomatopéyicas, lingüísticas y hasta ortográficas. Es un producto (proceso) artístico en sí, concebido especialmente en forma de libro, que puede ser visual, verbal o si se desea visual-verbal y, en pocas excepciones, es todo de una sola pieza, por lo regular es un trabajo seriado o con una serie de ideas y/o imágenes estrechamente relacionadas.
En el nuevo arte de hacer libros se encuentra la posibilidad de liberar la creatividad y porque no la ocurrencia lúdica. Hacer libros es abrir un abanico de posibilidades dentro del quehacer artístico-visual. Así parafraseando a Ulises Carrión, un escritor en contra de la opinión popular no hace libros, un escritor escribe textos, ya que para él la forma está dada de antemano.
Dentro de los libros alternativos, se encuentra lo que se conoce como libro de artista, este es un libro concebido, hecho, realizado y manufacturado en toda la extensión de la palabra por el autor. De este modo podemos afirmar que la preposición "De" no es un mero convencionalismo lingüístico, sino una afirmación categórica (Ulises Carrión). Los libros de artista son obras de arte visual y su principal característica es la de experimentar. En él se yuxtaponen imágenes, textos o palabras alejándose de los convencionalismos a los que se ha sujetado por siglos. Los artistas por medio del libro se encargan de romper con la relación monótona del libro tradicional, imitándola y parodiándola con el fin de crear una nueva forma de lectura de imágenes y visualización de textos.
En estos libros se replantea el concepto de libro como un todo único, con una secuencia espacio-temporal. En los “otros” libros se pueden observar desde formas muy simples, hasta otros notablemente complejos y laberínticos y, aunque en algunos, está solamente el concepto de "Hacer un libro", en el "Hacer" está la diferencia del que solamente escribe textos, sin menospreciar el aspecto creativo que esto conlleva, ya que nótese, que aquí estamos hablando de "los otros libros", del libro sin límites al inicio del nuevo milenio.
En este tipo de libros, el artista busca lo inesperado, el asombro, así como lo imposible y lo posible, por lo regular las páginas son diferentes y son creadas como elemento individual de una estructura -el libro-, en la que seguramente tiene una función definida que cumplir. Así podemos apreciar como el productor de libros de artista sabe que cada hoja o página es una secuencia de espacios y momentos aislados que se ven reformados en la cohesión o desunión por la estructura total establecida por el autor. Es por eso que aunque aparentemente la estructura refleje una forma determinada de una distribución del libro ya conocida, esta por el contenido y el concepto de libro que el artista maneja, no puede ser abordado de la misma forma que un libro tradicional. Cada libro así elaborado requiere indudablemente de una lectura diferente, el ritmo puede cambiar, apresurarse, precipitarse, así como también puede darse el caso de que no sea necesario leer el libro completamente, ya que una sola página de cualquier parte puede dejar satisfecho al espectador. Tampoco hay reglas establecidas para su lectura.
Visto de este modo el libro alternativo creado por un artista visual o un diseñador y comunicador visual, tiene una identidad propia, ocupa un lugar concreto, físico y real en el espacio al igual que cada una de las partes: palabras, imágenes, colores, marcas y silencios que se convierten en elementos plásticos que juegan e interactúan a través de las páginas en secuencias variables. Este tipo de libros proporciona otra alternativa de soporte a cualquier género literario imaginable y ¿por qué dudarlo? a cualquier intención creativa.
El autor de estas obras utiliza todo tipo de manifestaciones del lenguaje -y arte- para crear imágenes. Como por ejemplo el caso de Alexander Calder, que transformaba sus libros en auténticos juguetes, empezando por las portadas, que eran esculturas hechas a base de cartoncillo troquelado, adornado en ocasiones por cuentas de color, hechas con pedazos de botella de Coca-Cola o baratijas de plástico y alambre, que al abrir el libro completamente en forma horizontal, daban paso a móviles o figuritas cinéticas. Estas y otras imágenes se transforman en una nueva literatura perceptual que confronta al lector con una experiencia distinta, diametralmente de lo que el estima -hasta el momento del hallazgo- como lectura. En los libros convencionales, hay una relación directa entre la el lenguaje escrito y las imágenes -una depende de la otra-, generalmente es una narrativa totalmente lineal. Esta norma en el desarrollo de los libros alternativos es parodiada, imitada, alterada y hasta anulada, para concebir una nueva forma de literatura visual.
El autor, a través de estos llamados libros-obra, transmite a las personas su arte de un modo directo, casi personal y, por medio de la lectura, el sujeto se involucra de un modo intimo con la obra al sentirla y manipularla.
En la lectura del libro alternativo, en muchas ocasiones también se exige y requiere de la utilización del cuerpo, brazos y piernas que lo manipulen. Para poder admirarlo, es necesario tener un contacto directo con éste. La literatura visual presentada por estos libros, proporciona la posibilidad de elegir el ritmo de la lectura que se desee; la importancia de esta lectura radica en la concepción del libro como una estructura total, identificando sus elementos y entendiendo su función. De ahí que la utilidad del lenguaje escrito en este tipo de libros radique esencialmente en su capacidad de interesar al observador visualmente. El libro debe anticipar al lector lo que va a leer, las palabras ya no son necesariamente portadoras de un mensaje, ni la parte más importante de estos nuevos objetos plásticos. Así pues, las palabras se convierten en otros signos más dentro de la totalidad de la obra. El autor construye el libro, no lo escribe.
Así el autor de este tipo de objetos, al construir un libro de artista maneja a su antojo determinadas imágenes de su memoria visual, que desea comunicar al mundo o a una persona determinada y es, precisamente esto, lo que el libro tradicional no puede hacer, ya que este no alcanzaría para contener toda esa capacidad inventiva de sentimientos y motivaciones que dan origen a las imágenes. De este modo podemos decir que los signos lingüísticos establecidos no alcanzan para expresar en toda su amplitud, todo el universo de ideas que pasan por la mente del artista cuando realiza una imagen, por eso la necesidad de adecuar o modificar otros canales de comunicación, transformando los signos, cortando, marcando, rayando o escribiendo con una palabra todo lo que se quiere decir, con el fin de transformar un espacio determinado y reinventarlo.
De este modo las imágenes mentales podemos verlas como una realidad, en formatos diversos y a veces caprichosos o muy elaborados -entiéndase también que no solo en el formato está el concepto de hacer un libro alternativo-, con varios colores o a una sola tinta, tipografía y pastas que se integran tanto al interior como al exterior de un libro. Este tipo de libros, los alternativos, procuran ser distintos a los miembros de su misma especie, por lo regular sus señas anárquicas principian con la fuerza que los genera. La cotidianeidad circunstancial se presenta como una nueva poesía visual y, los fragmentos separados y dispersos de una obra literaria sin género se convierten en una visión personal de un paisaje traducido. Solo así es como podemos darnos cuenta que los "otros libros" representan la inconformidad en distintos sentidos, por un lado la pobreza que se ha manifestado en cuanto a la integración del texto con el libro y, por otro, los obstáculos que las galerías y algunos espacios culturales tienen hacia los trabajos de los productores que así ven frustrados sus deseos de dar a conocer su material. Estas motivaciones son algunas que han dado origen (-ya su vez son- motor de cambio en las artes) a la creación de talleres alternativos sobre la producción del libro.
Un sin fín de formas, materiales, técnicas y temas pueden conformar un libro alternativo y no necesariamente debe contener los elementos tradicionales como pastas, hojas, secuencia lineal, etc.; su edición es intencionalmente limitada para que no pierda su carácter de obra de arte, además de la dificultad de imprimirse y distribuirse, pues en muchas ocasiones su producción resulta incosteable.
En la Investigación y Producción del Libro Alternativo se plantea como una principio básico, el mantenerlo como una propuesta idónea para la experimentación que no responde a una necesidad exclusiva del mercado, más bien los resultados son producto de una necesidad de expresión y experimentación visual.
Este planteamiento permite crear espacios abiertos a la posibilidad de materializar en objetos, las diversas expresiones de aquellos que se sienten atraídos a elaborar una propuesta diferente y, además, están dispuestos a emprender el camino de la reflexión creativa en los procesos plásticos, con el fin de desarrollar una actitud libre como elemento vital dentro del proceso creación-recreación de la propia sensibilidad.
De este modo es indispensable aprender a considerar la producción del libro como un medio de expresión e investigación experimental con procesos metodológicos acordes con las propuestas, en el cual se vincule la teoría y la práctica que permitan elaborar un libro alternativo y su fundamentación teórica, en el cual además de reflejar el dominio de los elementos que intervienen en la creación artística, también proporcione las técnicas y materiales utilizados tanto ortodoxos como alternativos para su producción, de acuerdo al área específica o áreas a interrelacionar en el proceso creativo de una obra determinada.
Dr. Daniel Manzano Aguila